domingo, 18 de abril de 2010

Arriadas.

Arriadas, cuando pronunciamos esta palabra, nuestros abuelos empiezan a recordarnos como el Tamargillo hacia de las suyas o como la alameda era cruzada en barca en el momento que el agua caía del cielo mas o menos como lo esta haciendo en el día de hoy.

Pero si grandes eran los destrozos producidos en sectores como la alameda, ¿como quedaban las orillas del río tras estas riadas?




Como podemos a preciar los destrozos eran varios pero no tantos como podríamos imaginar, seria que aquella Sevilla era ya sabia en tales adversidades y sabían como prevenir antes que curar. En esta hermosa foto podemos ver como los trabajadores del puerto se debían a las labores de limpieza de las orillas ya que las arenas fluviales eran remontadas hasta bien entrado los muelles.

Llama la atención en esta foto, una de las grúas del puerto que sale en el plano central de la misma, ademas de la fachada principal de la Maestranza que vine podemos observar en la parte superior izquierda de la foto.

3 comentarios:

manolo dijo...

Personalmente he vivido 2 arriadas, las dos por el celebre Tamarguillo.Las dos en el mismo domicilio, en la calle San Esteban.
En mi casa, para entrar en ella, había que subir un escalón además del de la acera, este mio pàrticular era de unos 20 centimetros, pues dentro de casa, el agua me llegaba por el pecho y soy alto, mejor dicho era alto. En el cuartel, siempre era de los primeros, cuando nos formaban por estatura.
Lo peor de las arriadas era el destrozo que hacía el agua y el barro y suciedad que dejaba, cuando se retiraba.
La anécdota, fue la de un vecino de la calle, my trajeado, con el agua por encima del pecho y como estaba chispeando, iba con el paraguas abierto.

el pasado de sevilla dijo...

jajaja, menuda estampa manolo, con el agua al pecho y con paraguas.

me encanta leerle.

un saludo

mari carmen garcia franconetti dijo...

Soy seguidora de tu blog desde hace cierto tiempo en que lo descubrí.
Me alegra muchísimo el interés, mimo, denuncia, y valor histórico con que expones. Es fecundísimo y enriquecedor.
Yo era muy jovencita cuando la tristísima riada del Tamarguillo, del año 1961. Existe en alguna parte el reportaje en que rescatan a un muchacho joven en un elicóptero, de la Mariana, (era recluta). Se puso enfermo de urgencia. Fue en la Bda de S. José Obrero, C/. Padre Isla.
Dicho joven era mi cuñado Antonio. No he podido hacerme con él.
Si tienes tú la oportunidad y nos la podrías ofrecer, te lo agradecería infinito.
Muchas gracias por tu blog.
Saludos.