La Triana marinera...

Hoy en dia cuando paseamos por Triana poco o nada nos recuerda su pasado marinero, el nombre de alguna calle, alguna estatua en alguna plaza, ect.
Ya si nos asomamos a la calle Betis y miramos al rio para que contar, como mucho dos piraguas y la lancha de recogida de basuras de Lipasan..., quien diría que en esos muelles amarraban veleros y vapores a un ritmo incesante de carga y descarga de maderas, carbón...


Que  imagen mas bonita, ¿verdad?. Llama la atención en primer plano el señor vestido de uniforme, imaginamos que se trata de un  guarda portuario atento a la entrada o salida de algún barco. Al fondo en la orilla un grupo de tres gallinas dando una imagen un tanto anécdotica de esta Triana de corrales.


La calle Betis no es mas que una alameda de adoquines y en frente, en la otra orilla, cientos de barcos amarrados al muelle de Nueva York descargando y cargando sin cesar.
¡¡Y que sabor daban a nuestras calles esos adoquines!!, adoquines que nuestros ediles han ido desterrando de la ciudad poco a poco como si de la peste se tratara sembrando nuestro casco antiguo de alquitrán y terrazos. Normal, en esta ciudad nunca sabremos apreciar los detalles que dan el valor de la identidad y buen gusto, por eso mismo esos adoquines son después vendidos a ciudades como Amsterdam o Londres en contenedores y sino que se lo pregunten a Romano, uno de los anticuarios de derribos mas importantes junto con Pavón, y que tiene miles de ellos en la carretera de Utrera, esperando a ser cargados...

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Después vamos de turismo a esas ciudades y nos quedamos con la boca abierta contando a nuestras familias lo bonito y bien conservado que esta todo por el norte de Europa.

Jesús Miranda Sánchez

2 comentarios:

Mari-Pi-R dijo...

el pasado nos reviene y los recuerdos con ello.
una feliz semana

Adoquinemos Sevilla dijo...

Estos días, paseando por el Casino de la Exposición y al abrigo de las obras de rehabilitación de su entorno, he visto cómo volvían a emerger los adoquines debajo del asfalto tras retirar el antiguo y me ilusioné con la posibilidad de que se pusieran en valor.

Vana ilusión, al día siguiente, es decir ayer, vi una máquina reasfaltando el entorno del Casino. Que pena tener enterrado esos adoquines.

Es el mimso caso que la calle Palos de la Frontera y el entorno del Palacio de San Telmo que estaba adoquinado y que reasfaltaron hace cinco años cuando se iniciaron las obras del tranvía con el compromiso de volverlo a quitar. Otra mentira