La Calzada de mi me memoria

Retrocedemos en la memoria y volvemos al pasado no muy lejano de nuestra Sevilla donde recordamos un desaparecido y desacertado puente, el Puente de la Calzá...


La fotografía un tanto añeja nos muestra el paso de la Presentación de San Benito en la tarde del Martes Santo en pleno transitar por el desaparecido puente.
Como muchos saben, el puente fue construido con la intención de salvar las vías del tren que iban buscando la antigua Estación de San Bernardo, de ahí el detalle del viejo tren de renfe que vemos en la parte izquierda de la imagen...


Este puente conectaba el Barrio de la Calzá con Oriente y como hemos comentado en un principio su construcción fue un tanto desafortunada, tanto por su diseño como por lo que supuso para su entorno ya que para su ejecución fue necesario antes el derribo de gran parte de los Caños de Carmona que ocupaban toda la longitud del terreno que después ocupó el puente...


El puente era un verdadero hervidero el Martes Santo y a pesar de su deficiencia estética, su enclave lo hacia un punto especial en el discurrir de la cofradía...


En 1991 Sevilla sufría un cambio radical debido a la Expo del 92, y uno de esos cambios supuso la eliminación del puente, ya que la estación de San Bernardo y de Córdoba serian sustituidas por la de Santa Justa y las vías iban a desaparecer del entorno del Barrio...


Este derribo cambio por completo el entorno, por un lado se libero el cruce y entorno de un mamotreto de hormigón...


Pero también perdimos parte de ese patrimonio sevillano que daba solera y entidad al barrio, sino tomen como ejemplo la primera foto, el cual nos revela en primer plano un pináculo de cerámica perteneciente al edificio desde donde esta tomada la foto, hoy en día ese hermoso edificio ya no existe y es ocupado en su lugar por un bloque de apartamentos...


También están por correr la misma suerte las casas que se encontraban a la bajada del puente, las cuales han sido derribadas en su interior y tan solo conservamos la fachada, un pena su lamentable estado...


Hasta aquí la breve pero intensa historia de un puente que aun hoy muchos recordamos y que supuso parte también de la historia de un barrio y una ciudad, el del Puente de la Calzá.

*editado y corregido gracias a la colaboración y amabilidad de todos los que aman el pasado de sevilla.
Gracias y disculpas por el error. 

Jesús Pastrana Sánchez
ABC

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que hay un error: ese no es el puente de la Enramadilla, sino el de Luis Montoto u Oriente. El de la Enramadilla estaba en la zona de Viapol, en lo que hoy se llama calle Enramadilla entre las avenidas de Carlos V y Ramón y Cajal.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Es evidente que es un error, este puente es el de la Puerta de Carmona y no el de la Enramadilla.
En el edificio que señalas el remate estaba el cine Victoria, había un local comercíal de filtros y un marmolista que hacía lapidas entre otros trabajos en piedra ocupaba, más menos, donde hoy está la oficina de Cajasol.
Saludos.

Jose Luis dijo...

Pues si, creo que hay un lapsus. El puente de la Enramadilla comenzaba en el prado, a la altura de la avenida de la Borbolla y terminaba en lo que hoy es viapol. Mi padre sufrio allí un accidente de juventud, en un triciclo que se quedó sin frenos en plena bajada. Este puente que usted dice, era conocido por el de San Benito, o, como aportan los anteriores comentarios, Puerta de Carmona u Oriente. Salvando el detalle, la entrada me parece magnifica y aviva algunos recuerdos, en esa marmoleria encargué, poco antesd de cerrar, un escalón grande de entrsada a mi casa. Saludos.

Francisco Espada dijo...

Veinte años parecen nada, pero ya son historia. Lo cierto es que las infraestructuras que recibió Sevilla, con motivo de la Expo, supusieron un avance importantísimo para la ciudad. Por otro lado me gustaría añadir que las actuaciones urbanísticas no siempre son acertadas, y de ello hay multitud de ejemplos.

Francisco del Toro Zamora dijo...

Para más señas, el propietario de la marmolería se llamaba Eduardo, amigo de mi padre. También recuerdo de atravesar las vías por unos agujeros practicados en el muro y así ahorrarnos el cruzar el puente. Que lástima de mi barrio.