sábado, 17 de noviembre de 2012

Desde la otra orilla de la Barqueta

Hemos tratado alguna que otra vez el pasado de un punto tan emblematico de la ciudad como pudiera ser el de la Barqueta, por consiguiente la Avenida de Torneo, pero siempre desde su propia orilla, y es por eso que hoy pediremos ayuda al dueño del viejo arenero para que nos ayude a cruzar el viejo Guadalquivir y poder conocerla desde el lado contrario...


A nuestra espalda el Monasterio de la Cartuja, y frente a nosotros la vieja muralla que cercaba este lado de la ciudad a lo largo de todo la Avenida de Torneo...


Impresionante, si afinamos la vista, al fondo vemos el viejo Monasterio de San Clemente y frente a él el viejo camino de las agujas y la yá desaparecida Puerta de la Barqueta...


Y muchos se preguntaran que ¿de que hablamos cuando mencionamos el camino de las agujas?...


Pues bien, esas agujas eran dos pequeñas torres que flanqueaban dicho camino metros antes de desembocar en la Puerta de la Barqueta, dándole su nombre como definición popular....


¡Que bonita era esa Sevilla!, y que pena que ya no nos quede nada de esto que hemos recordado esta lluviosa tarde de noviembre. Espero que hayan disfrutado tanto como yo recordando con estos antiguos grabados el pasado de una Barqueta tan bella y romantica.

Sergio Mulero Marín
Ana Isabel Perez Cid

8 comentarios:

Pedro Luis López Pérez dijo...

Uno disfruta con estas entradas de esa Sevilla más bella de lo que es ahora...¡¡¡Ya es decir!!!
Un abrazo.

el pasado de sevilla dijo...

muchas gracias pedro, me alegro que te guste.

un saludo.

mari carmen garcia franconetti dijo...

¡Dios mío, nuestra Barqueta!
Mi infancia y juventud la viví en la calle Feria, ¡Casi ná! Sí que he disfrutado recordando, sobre todo, viendo, todo lo que nos muestras: íbamos con cierta frecuencia a merendar por aquella entrañable parte de Sevilla, era una verdadera gozada, los chiquillos correteabamos a nuestro aire por allí, nos "fabricábamos" columpios, observabamos los insectos y la cabras, que por allí andanban. Los mayores, contándose sus cosas y "arreglando a el mundo", eso sí, sin perdernos de vistas, ya que éramos una panda de mucho cuidado. No teníamos "angustia vital", ni teniamos cita con el psicólogo, ni necesitábamos dinero para divertirnos, y menos alcohol, çeramos respetuosos con los mayores, maestras y compis...
¡Crecimos felices!
Gracias mil por tus valiosísimas aportaciones que muchos sí sabemos agradecerte...
(¡Qué a gusto me he quedado con manifestarme!
Amistosamente te saludo.

el pasado de sevilla dijo...

Mari muchas gracias por tus palabras, me alegra enormemente el rato tan agradable que has pasado con esta última entrada, un saludo.

Francisco Espada dijo...

Por cercanía a mi domicilio, me ha interesado mucho esta entrada y descubrir ese camino de agua que desconocía. Muchas gracias.

Angerona dijo...

El Barrio macareno...que tira la suyo.
El tema es muy interesante, no creo que haya mucho gente que sepa de la existencia de esas torrecillas de tiempos pasados. Amigo "pasado de sevilla", sería tonto preguntar si esas torrecillas se conservan hoy en día en algún otro lugar, o siguiendo nuestra particular mala costumbre las convirtieron en escombro??

Angerona dijo...

Me tomo la libertad ( espero no infringir ninguna norma del blog) y copio de: "Curiosidades sevillanas de Alvarez Benavides, lo siguiente:

"Al ser demolida esta Puerta en el año 1864 se hizo un descubrimiento muy curioso.En el costado izquierdo de la misma,y cerca de las escaleras que conducían al "blanquillo", apareció la entrada a un subterráneo. Esta bajada de forma cuadrangular, dirigía primero sus escalones hacia río; después continuaba en dirección paralela al mismo, a continuación aparecía una mina que se dirigía a la izquierda,y por último,tornaba a ser paralela al Guadalquivir y daba entrad a un espacio cuadrado y abovedado que contenía una gran piedra en su centro y parecía haber servido de mesa. En uno de los ángulos de este espacio aparecían señales de una puerta con dirección al sur, y otra también que se descubrió tapada, cerraba el paso a una distinta galería colocada en dirección hacia el este.
La construcción de aquella misteriosa obra indicaba ser de origen romano, y al ser descubierta,lejos de practicar un detenido examen de ella, se apresuraron a rellenarla de escombros procedentes del derribo y la vía férrea extendió por encima su raíl sin que nadie se preocupara en hacer más averiguaciones sobre el particular".

Cornelio dijo...

Preciosas las imágenes de las torrecillas. No tenía ni idea.

Angerona nos ha descubierto un pasadizo que llegaba hasta al río. Esos pasadizos secretos para burlar vigilancias, de una forma o de otra.