Una foto con mucha güasa

Estando la tarde como esta, mas vale reírse un rato y tomarse con humor la cosa por que se nos presenta una Semana Santa bastante mala con el agua, así que vamos a tomar una foto algo cómica dándole desde luego su correspondiente perspectiva en el tiempo, y aunque sea por un rato echemos una pequeña sonrisa...


Ya me dirán, la fotografía no tiene desperdicio, estamos en la Plaza de San Francisco, concretamente en los "palcos", analicemos algunos de sus detalles por que es cuanto menos pintoresca, la primera la tenemos en el cartel del centro de la imagen...


Ojo con lo que dice, "Orion, pobres moscas, chinches y polillas", casi ná, pero sigamos, fíjense lo que hacen los tres señores que van caminando entre las sillas...


Si amig@s, van con bombas de mano fumigando los asientos de nea de los palcos, esto es cuanto menos curioso, pero lo que es para tirarse al suelo es lo que vemos en la esquina de la fotografía...


¡Un chavalin enseñando un frasco de Orion que llevaban en su bolsa de los mandaos!, se que aquellos años fueron duros, pero perdonen que no he podido evitar sonreírme con esta hermosa y entrañable fotografía, espero que ustedes también lo hayan sentido así.

Jesús Marín Sillar

El pasado de una puerta

Siempre que encontramos una nueva fotografía del desaparecido Colegio de San Miguel, intentamos recuperar su pasado en nuestro blog ya que suele ser una de las curiosidades de nuestra ciudad que mas llama la atención al profano en la historia de Sevilla.
La foto que hoy nos acerca a el es la de su puerta...


Esa hermosa puerta enclavada en plena Avenida de la Constitución nos abría paso a un hermoso compás donde encontrábamos una pequeña callejuela serpenteante de casas antiguas de "estilo sevillano" con paredes blancas, herrajes forjados, geranios y suelo empedrado.
Hoy en día detrás de esa puerta solo hay una cochera de unos 30 metros cuadrados que forma parte de los bajos de una casa...


Cuando paseo frente a ella suelo mirar e imaginar lo que escondía en un pasado tras de si y añorando una imagen que nos es imposible de olvidar.

Elena García Morilla

Una restauración a medias...

Hoy no vamos a tratar un tema que vaya a destacar por curioso o por desconocido, es mas bien una opinión a titulo personal y que siempre he tenido pendiente en el trastero.
El tema no es otro que el del recién palio restaurado de la Virgen de la Victoria, de las Cigarreras. Aquellos que sean bastantes puntillosos con el detalle o que siempre buscan encontrar algo mas de lo que se ve a simple vista como pueda ser yo mismo, habrán tenido siempre la eterna pregunta, como yo la he tenido, de que por que las Cigarreras no recuperaban la imagen y diseño original del palio, una obra maestra de nuestra semana mayor...


Esa era la esperanza que yo al menos albergaba en esta ultima restauración, y es que si nos fijamos con detenimiento en las bambalinas laterales, vemos que los varales tapan y chocan contra el bordado, y que hay partes lisas donde por diseño no las tendría que haber, por no hablar de la separación de las esquinas...


La explicación es muy sencilla, y es por que las bambalinas están diseñadas para ir por fuera de los varales, como el palio de Monserrat...


Por eso no entiendo el por que de esta restauración a medias, cuando de todos es sabido que el palio de las Cigarreras fue puesto por dentro de los varales "por moda", y de que, de la forma actual el daño que se produce al bordado con el choque contra el varal y la distorsión del dibujo a la vista es tremenda. Observen el palio tal y como fue concebido...


Lo vemos a la salida de la antigua fabrica de tabacos. Ademas vemos detalles como que los flecos del mismo forman un dibujo circular y de la falta de los "corbatines", también suprimidos ya en ese tiempo y que también hubieran sido recuperables...


Una pena el haber desaprovechado esta oportuna restauración para recuperar una impresionante imagen del pasado.

Jesús Morales Duran

El desaparecido Convento de San Pedro de Alcántara

Sin abandonar la Calle Amor de Dios conoceremos también el pasado de otro de los edificios que tristemente fueron derribado a golpe de piqueta política, por que en Sevilla se pueden diferenciar fácilmente dos piquetas demoledoras del arte y que a su vez son derivadas de la política, una la de la República de finales del siglo 19 principios del 20 y otra  la de la Dictadura, que dejo su huella mas profunda entre los 50, los 60 y finales de los 70.

Sin perder ni un segundo mas en donde no lo merece, sigamos con el pasado de este Convento, que como ya hemos citado se ubicaba en la Calle Amor de Dios, casualmente frente por frente al citado recientemente en este blog, Hospital de San Juan de Dios, es decir, en el solar que hoy ocupa el Instituto San Isidoro...


Ya en 1800 el Convento no operaba como tal, y su claustro y patios fueron habilitados para alojar en el la Escuela Industrial Sevillana, hasta que en 1859 se destinó única y exclusivamente al Instituto...


En 1961 el edificio es demolido por completo, incluso una parte del inmueble importancia artística notable como era la que pertenecía al Palacio de los Zúñiga, el cual estaba adosado al centro y que también pertenecía al Instituto.
Lo único que se conversa hoy en día de este enorme convento es una pequeña y recién remozada capilla que da a la Calle Cervantes, una reliquia del barroco y que los franciscanos defendieron como pudieron de la desamortización.

Ana García Pérez

El desaparecido Hospital de San Juan de Dios

Fue uno de los 100 hospitales que llegaron a existir en la ciudad de Sevilla, y en él llegó a residir la Hermandad de la Soledad de San Lorenzo...


Este Hospital se encontraba a mediados de la Calle Amor de Dios, y tenia la peculiaridad de que también contaba con fachada y acceso a la Calle Trajano. Ocupaba el solar en el que hoy en día se levanta el Cine Cervantes...


Por desgracia a finales del 19 el hospital cesó su actividad y la orden decidió marcharse por lo que el edificio fue demolido.

Jesús Copes Moreno

Escuelas Pías

Hay calles en Sevilla que siempre han tenido "un no se que", que ha provocado que su nombre se quede para siempre grabado en la memoria, a mi me pasa por ejemplo con esta calle, Escuelas Pías, y es que ya sea o bien por que ha sido mi camino de siempre para acceder al centro de la ciudad, o bien por que era la arteria principal en mi juventud capillita que me llevaba a la visita de muchas de las cofradías que la rodean, hacen que sienta por ella un especial cariño y por eso hoy le dedico esta entrada en el blog.

Su nombre viene dado del colegio que en ella se ubicaba, Colegio de los Escolapios o Escuelas Pías, el cual ocupaba el solar en donde hoy se levanta las oficinas de Emasesa...


Como vemos, abarcaba un espacio bastante grande, y compartía dependencias con lo que hoy conocemos como Palacio de Ponce de Leon, hoy propiedad de Emasesa, y parte del Convento de los Terceros.
La longitud que el colegio abarcaba a lo largo de la Calle Escuelas Pías era bastante grande, y es que por ella se extendía uno de los inmensos patios que poseía, como veremos en la siguiente foto...


Si observan la imagen, vemos a la Hermandad de San Roque por la Calle Escuelas Pías, y lo que vemos a la izquierda de la fotografía es la entrada a ese patio que comentábamos...


Para que se hagan una idea mas fiel del punto  exacto del comienzo del colegio en la calle, tomamos una imagen actual para compararla, les he puesto rodeado con un circulo azul la esquina de la casa que aparece en ambas fotos para que les sea mas fácil la comparación...


Y como no, la perdida de este edificio fue otra gran perdida patrimonial para nuestra ciudad, y sino miren esta hermosa fotografía donde vemos el transitar del Cristo de los Negritos ante su magnifica fachada...


Era un edificio bastante hermoso y bastante merecedor de su conservación, y que sin duda, junto con el edificio del Baco y el entorno de la Plaza Ponce de León, hubieran creado una atmósfera perfecta para la contemplación y el conjunto de la zona.
En esta otra imagen, vemos de nuevo la fachada  principal sirviendo como hermoso telón de fondo al paso del Cristo de las Penas, de la Hermandad de San Roque...


No menos hermoso era su interior, como podemos comprobar en la portada de este viejo boletín de notas del Colegio...


El triste final ya lo conocemos, a mediados de los 70 se ejecuta su derribo y poco después se comienza la construcción en su solar de las oficinas y casas de Emasesa,


 sin duda un final totalmente inmerecido para un edificio con tanta belleza e historia tras de si...



José Luis Pérez Riño
Luisa Granillo Miren

Una madrugá irrepetible

Hay imágenes o estampas irrepetibles e inolvidables que hacen que nos traslademos a épocas que parecieran sacadas de la mente imaginaria de un bohemio rancio como pueda ser yo je,je,je...


El ejemplo lo tenemos en esta fotografía, en la que vemos al Cristo del Calvario por una calle estrechita al estilo de las que encontramos por su cercano barrio del Molviedro.
Los seguidores y amigos mas fieles del blog ya habrán dado buena cuenta de que calle se trata en realidad, pues to que mucho y no todo hemos hablado ya de ella, si el paso acaba tomar la revirá de la Calle Bailen con la desaparecida Calle Magdalena,


Adentrándose por ella en busca de la Calle Calvario para con ello realizar la entrada en su templo.

F.J.R. Martínez
 

La Triana marinera...

Hoy en dia cuando paseamos por Triana poco o nada nos recuerda su pasado marinero, el nombre de alguna calle, alguna estatua en alguna plaza, ect.
Ya si nos asomamos a la calle Betis y miramos al rio para que contar, como mucho dos piraguas y la lancha de recogida de basuras de Lipasan..., quien diría que en esos muelles amarraban veleros y vapores a un ritmo incesante de carga y descarga de maderas, carbón...


Que  imagen mas bonita, ¿verdad?. Llama la atención en primer plano el señor vestido de uniforme, imaginamos que se trata de un  guarda portuario atento a la entrada o salida de algún barco. Al fondo en la orilla un grupo de tres gallinas dando una imagen un tanto anécdotica de esta Triana de corrales.


La calle Betis no es mas que una alameda de adoquines y en frente, en la otra orilla, cientos de barcos amarrados al muelle de Nueva York descargando y cargando sin cesar.
¡¡Y que sabor daban a nuestras calles esos adoquines!!, adoquines que nuestros ediles han ido desterrando de la ciudad poco a poco como si de la peste se tratara sembrando nuestro casco antiguo de alquitrán y terrazos. Normal, en esta ciudad nunca sabremos apreciar los detalles que dan el valor de la identidad y buen gusto, por eso mismo esos adoquines son después vendidos a ciudades como Amsterdam o Londres en contenedores y sino que se lo pregunten a Romano, uno de los anticuarios de derribos mas importantes junto con Pavón, y que tiene miles de ellos en la carretera de Utrera, esperando a ser cargados...

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Después vamos de turismo a esas ciudades y nos quedamos con la boca abierta contando a nuestras familias lo bonito y bien conservado que esta todo por el norte de Europa.

Jesús Miranda Sánchez

La Higiene hecha arte, 4ªparte

Nunca hubo en Sevilla un edificio relacionado con la salud, en el que arte y oficio no fueran envueltos por el mas bello de ellos, el desaparecido Instituto de Higiene del Dr. Murga, el cual ya conocemos en este blog y que cada vez que tenemos la oportunidad lo rescatamos de la memoria con una nueva aportación gráfica...


Esta nueva imagen es de principios del siglo XX, concretamente 1906 por lo que nos muestra la fachada principal de acceso en una fase de construcción muy avanzada, aunque vemos que las alas laterales del mismo están por acabar, ya que solo tienen la primera planta,  ademas de que el parterre central esta aun ausente de las palmeras que le daban sentido.
Para los que no hayan leído todavía nada sobre este edificio, recordemos que era un Instituto de salud e higiene, fundado y dirigido por el Dr. Murga, toda una eminencia de la época en esta especialidad.
El edificio ocupaba el solar en el que hoy en día se levanta el ambulatorio de Márquez de Paradas...



Recordemos que su derribo fue llevado a cabo una vez acabada la guerra civil y con el se borró una huella de originalidad que hubiera formado un conjunto inigualable junto con la Estación de trenes de Córdoba y la Puerta Real...



José Carlos Pérez Rabino
Dario Fernández Gómez