Una historia desconocida...

En estos días en los que vivimos el cierre temporal del Templo de San Roque, vemos surgir la ayuda y el ofrecimiento desinteresado de hermandades por tender la mano a la Cofradía que en el radica. Recordemos como ya anteriormente tras la guerra, esta hermandad se vio exiliada al Templo de Santiago por el incendio de su Parroquia, pero, ¿y San Roque, también tuvo oportunidad de tender su ayuda a alguna hermandad en algún otro momento?...


Esta claro que si, y a la fotografía que les muestro me remito.
Terminada la guerra, entre otra de las muchas hermandades que sufrieron la perdidas de sus imágenes por el incendio provocado por parte del bando republicano, tenemos la de la Hermandad de Los Gitanos. A la perdida de su titular, El Señor de la Salud obra de Montes de Oca, le vino a sustituir esta otra que ven, una replica realizada por Fernández Andes.
Pero observen el detalle mas importante y curioso que muestra esta magnifica fotografía...


El Señor va sobre el canasto del Cristo de las Penas, de la Hermandad de San Roque y curiosamente alumbrado por faroles. Piensen que la Hermandad de los Gitanos lo había perdido completamente todo en aquellos incendios, la situación de la Hermandad era mas que delicada y si no fuera por el ofrecimiento de la Hermandad de San Roque, no hubieran tenido ni siquiera un paso para portar la imagen.
Otros detalles a considerar son las del cuerpo en si del Cristo...


Es el cuerpo originalmente creado tras la guerra, ya que observamos la antigua zancada que poseía la imagen, mucho mas corta y con el tronco mas erguido. También llama la atención la cruz que porta, no siendo arbórea, sino una humilde cruz de madera lisa, muy similar a la que durante años portara el Cristo de las Tres Caídas de la Hermandad de la Esperanza de Triana.
Dejamos en ultimo lugar la ubicación de donde fue tomada la imagen, a priori fácil de localizar pues observamos perfectamente tras el paso la torre de la Iglesia de San Pedro, pero que nos descoloca un poco por ese pequeño tejado que vemos en cerámicas azules y blancas...


Pues bien, aclaremos esa pequeña incógnita, y para eso acompáñenme a la Plaza de la Encarnación y retrocedamos en el tiempo hasta finales de los 60 del siglo pasado...


Ya estamos, ¿verdad?, pues bien, si miramos al fondo, vemos asomar la torre de la Iglesia de San Pedro, ante nosotros vemos como se va prolongando el derribo de la Calle Imagen hasta dicha Iglesia, pero vemos como casi al fondo aun quedan un pequeño grupo de casas en el lateral derecho sin derribar, y como la casa mas cercana a la Iglesia esta coronada por un hermoso torreón de tejado con hermosas tejas cerámicas blancas y azules, las mismas que veíamos anteriormente en la fotografía protagonista de nuestro reportaje...


Con este detalle ya aclarado y volviendo a la anterior ubicación, hayamos por tanto la localización exacta del fotógrafo cuando tomo esta hermosa e importantisima imagen...


Efectivamente estamos en plena Plaza de San Pedro, y lo que nos muestra la imagen era la jovencisima talla de Fernández Andes de vuelta por San Pedro una emocionante mañana de Viernes Santo.

Antonio Monte Lopez
Josefa Sanpere Moril