Soria 9 y San Hermenegildo

Ya hemos hablado largo y tendido del desaparecido Cuartel de Soria 9 de la Plaza del Duque y del Colegio que lo precedió en parte de sus instalaciones, El Colegio de San Hermenegildo...


Y sabemos de su enorme extensión, pensemos que sus edificios abarcaban toda la plaza que vemos junto al Corte Ingles del Duque, y se adentraban hasta la misma Plaza de la Gavidia...


Pero hoy conoceremos un poco mejor como era uno de sus patios, esos que fueron incomprensiblemente derribados para dar paso a una plaza sin estructura lógica y que da poca o nula opción al esparcimiento, eso si, dio un buen pretexto para la construcción del subterráneo del Corte Ingles...


El patio en cuestión era el que estaba adosado a la Capilla de San Hermenegildo, y el mas grande de los que poseía el complejo...


Como intuimos en la imagen, era de planta cuadrangular a dos plantas...


En el se instaló el Colegio, y estaba protegido por dos grandes naves donde estaban alojadas las aulas...


Entendemos que se encontraba en un estado estructural inmejorable, ya que estas imágenes fueron tomadas en los momentos previos a su demolición...


Pero claro, estas son las cosas que no se explica Sevilla, esa cuidad de ensueño que es capaz de derribar tres conventos en la Calle Sierpes y en una misma década.

Lorena Lomar Calina
Antonio Lopez de Gomar

Pescadería, La Cuesta del Rosario

Seguimos sin movernos del entorno que visitamos en la entrada anterior y buscamos una nueva perspectiva que nos descubre una nueva estampa y perspectiva hasta ahora totalmente desconocida en nuestro humilde blog, La Cuesta del Rosario...


Impresionante, ¿no creen?, miren ese suelo empedrado como también vemos en otras fotografías de la Plaza de la Alfalfa o la Plaza de San Pedro, esa tremenda estrechez que nos lleva hacia la Parroquia de San Isidoro. Pero antes de nada, busquemos en la fotografía de la entrada anterior las semejanzas que nos han llevado a identificar la ubicación de esta nueva imagen...


La recuerdan, ¿verdad?, vemos el rotulo de la Plaza de la Pescaderia y como asoma tímidamente por la parte superior la imponente mole del Salvador, pues bien, como si de un didáctico juego se tratara  comparen las dos imágenes y busquen la similitudes...


Hay dos muy que son imposibles de obviar, la primera y mas evidente la de esos singulares soportales y sus vigas de madera, y la segunda es ese curioso balcón tapiado que vemos en la parte central del inmueble...


La imagen que hoy descubrimos la he encontrado varias veces etiquetada erróneamente como la de Plaza de los Carros, pero fue mi hermano Francisco el que me puso sobre la pista y me abrió tan inequívocamente los ojos. Ahora comparen con una imagen de la actualidad y vean los cambios tan profundos sufridos en el entorno...


En fin, respiremos hondo y pensemos que siempre hubo un momento mejor. Quien pudiera dar un pequeño paseo por esa entrañable Sevilla.

Fco. José Roman Martínez

Los soportales de la Pescadería

Ya hemos hablado largo y extenso de esos soportales que cubrían antaño las cabezas de Sevilla del calor y el agua que tanto azota de extremo a extremo de vez en cuando a esta bendita ciudad, esos soportales que cubrían plazas y calles como la de San Francisco, La Alfalfa o como en este caso La Plaza de la Pescadería...


Impresionante, para los que aun no la sitúen, les explico brevemente lo que vemos. Estamos en plena Plaza de la Pescadería, y por arriba asoma la imponente cúpula del Salvador, y aunque no lo crean, esa calle extrechita del fondo cubierta por soportales es la Cuesta del Rosario, claro, esto es totalmente irreconocible si lo comparamos con su aspecto actual...


Penoso, ¿no creen?, y para guinda la farola mamotretica que nos da la puntilla, esa que alaban los que odian de corazón las fernandinas, ojo calificando las fernandinas de incoherentes en nuestra ciudad, pues entonces que me expliquen que pintan los mamotretos que tenemos ahora en las plazas del Pan, Pescadería o Alfalfa.
Pues bien, sin querer desviarnos del todo, observen la comparativa del antes y después, un horror incalificable de piqueta y hormigón que desarma por completo la identidad de nuestra ciudad...


Mario Morillo Cimbral