viernes, 20 de octubre de 2017

La Casera

La Casera, es escuchar esta marca y parece que estamos nombrando a alguien de nuestra familia, pues ha convivido en nuestra mesa durante décadas. Todavía me acuerdo cuando mi madre me daba la botella vacía para ir a comprar otra, "así se hacia cuando el envase era de cristal", una rica y fresquita casera de naranja, y como la tendera me decía siempre muy seria, "niño, no te la pegues al cuerpo que esta muy fría y puede explotar la botella". Era un momento especial, antes las cosas no eran tan abundantes en variedad y tan accesible para cualquier economía, al menos para la de mí casa,  pues me crié muy humildemente pero con mucho cariño.
Pues bien, vamos al lío, o al pasado mejor dicho, y visitemos aquella fabrica de La Casera...


Estamos en Luis Montoto, y ante nosotros tenemos la naves de la vieja fabrica de gaseosas "El Progreso Industrial", que fueron levantadas en 1929 por Antonio Arévalo Martínez, en pleno auge del regionalismo sevillano, ese que ahora estamos echando abajo a base de piqueta en barrios como el de Nervión.
Aquí se fabricaba principalmente agua carbónica, o como se conocen comúnmente "sifón", y estuvo operativa hasta 1950, que fue cuando la adquirió La Casera, la cual hizo toda una reforma tecnológica de envasado y fabricación, introduciendo las esencias que darían nuevos sabores a esta bebida tan común en las mesas de los sevillanos.
La empresa como tal siguió a pleno rendimiento hasta finales de los 90, que fue cuando entraron en una crisis económica-empresarial que les hizo vender la marca al grupo Pepsi para poder mantener los puestos de trabajos y la marca viva. La producción se traslado a los polígonos industriales, y el edificio fue vendido para poder liquidar las deudas que arrastraba la marca, con lo que ya podemos imaginar que pasaría después....


La piqueta se puso en marcha y de lo que vemos en la imagen, desapareció todo menos el edificio principal, que es el que observamos en la esquina derecha. Todo lo demás fue derribado para levantar bloques de oficinas, que por supuesto y para que no me critiquen por no decirlo, carecen totalmente de merito o valor artístico, y por supuesto no aporta nada al entorno que ya esta por desgracia gravemente dañado...


Todo lo bueno se acaba, y aquí termina la publicación de hoy, os espero en la siguiente, no me falléis,

Fototeca sevillana
Luisa Moreno Gracia

sábado, 7 de octubre de 2017

La Iglesia del LLano

Estamos en pleno siglo XXI y los años han pasado, las generaciones se han sucedido, dando rienda suelta al olvido y el desconocimiento, pues lo que no se enseña en las escuelas, no se aprende al menos que alguien decida contártelo.
Hoy en día el nombre de calles, plazas o iglesias de nuestra ciudad, nos suenan tan comunes que parecen de nuestra familia, sin reparar que les puso en el callejero o a que se debió su rotulación. Esto pasa por ejemplo con la Plaza de San Gonzalo y su parroquia. Poco se repara o poca curiosidad despierta "el porqué" de su nombre, si quieren saberlo, acompáñenme. 
1938, la Guerra Civil española esta a punto de llegar a su fin, pero el 99 por ciento de país esta ya prácticamente asentaba y bajo el control del bando nacional. Sevilla esta bajo el mando de Gonzalo Queipo de Llano, y quienes vivieron aquellos años, saben que la ciudad era su cortijo particular, donde hizo y deshizo a su placer, independientemente de su ideología, y sí más encauzado en su ego o personalidad....


Es por ello que en 1937 empieza en ensanche de la ciudad al extrarradio con nuevos barrios, como fue este del Barrio de León, donde eligió su onomástica para tomar el santo de su mismo nombre y con ello bautizar la parroquia que allí se levantaría como la de San Gonzalo...


En Junio de 1938, su mujer Genoveva, puso la primera piedra del la parroquia, siendo concluida totalmente a principios de 1942, ella también le daría su nombre a la parroquia del Tiro de Linea, Parroquia de Santa Genoveva. Al contrario de la parroquia, la plaza que se abre ante ella, se llama también de San Gonzalo, pero esta vez, dedicada la Hermandad del Lunes Santo que allí habita...


Todo el entorno permanece prácticamente como en aquel entonces, siendo este barrio uno de los mejores conservados de ese urbanismo de estilo historicista o regionalismo tardío que rodeo la periferia de Sevilla...


Conocer estos "porqués" no tiene nada de malo, y nos ayudaría muchísimo a entender, comprender, conocer y apreciar los detalles de una ciudad tan particular y única como lo es Sevilla, sin tener que entrar en conflictos ideológicos o políticos y manteniendo un dialogo sostenido y enriquecedor.

ABC
Ana Maria Gracia Nogelda

viernes, 22 de septiembre de 2017

Mutilación y asesinato en la Plaza de San Agustin

Si hay algo que me cabree enormemente, es cuando con la perspectiva del tiempo y los datos por delante, comprobamos como el Ayuntamiento ha manipulado informes para destruir nuestro patrimonio, y como Sevilla vuelve a quedarse impasible ante tal atrocidad. Presten atención a cómo se urdió este crimen patrimonial porque no tiene desperdicio.
Primeramente les sitúo, estamos en 1905 cuando dos genios de la arquitectura, Aníbal González y José Espiau unen sus conocimientos para levantar un edificio en la Plaza de San Agustín, esquina con Calle Recaderos...


¿Os suena?, guarda gran parecido con el Café París, construido en la Plaza de la Campana y también derribado. El edificio fue construido para Sánchez Dalp, y aunque presentó cambios en su fachada a lo largo de su construcción, el resultado final fue igual de original y de gran calidad.
Pasaron los años, y el edificio quedó en desuso, ya sabemos la suerte del los Dalp y lo que por desgracia ocurrió sucesivamente con el patrimonio arquitectónico que poseían en Sevilla y la provincia. Esto provocó el mal mantenimiento del mismo y que los desperfectos de su cornisa llevaran a su retirada...


Aun así, los ornamentos decorativos de las ventanas y balcones seguían intactos, y su conservación era factible...


Pues bien, el edificio fue adquirido por el Banco Bilbao a principios de los 70, imagino que esto ya les sonará porque en esa década se hicieron propietarios del 80% del patrimonio arquitectónico del regionalismo sevillano que poseía la ciudad, algo que nos traería a la larga consecuencias muy graves e irreparables.
Curiosamente, la entidad quería conservar el edificio y restaurarlo, al menos es lo que se transmitía de cara a la sociedad sevillana, pero era el Ayuntamiento el que no estaba muy predispuesto, o al menos sus técnicos no ponían mucho empeño...


El Ayuntamiento alegaba que el edificio estaba fuera de la linea de alzado que marcaba el acerado de la calle, y que eso obligaba a su total derribo para corregir el trazado de la Ronda Historica, ademas de que los arquitectos del consistorio habían firmado el estado parcialmente ruinoso del edificio...


De pronto saltó al rescate la comisión de patrimonio artístico, alegaba el mérito del edificio y su singularidad y logró denegar la licencia de derribo que se había solicitado en 1977...


Pero el Ayuntamiento, no sabemos aún porque pero todos lo intuimos, pide otro informe al arquitecto de urbanismo, ojo ahí a la neutralidad del asunto, el cual como no, seguía aconsejando el derribo total del edificio. En 1979 la piqueta carga contra su fachada y el edificio es derribado por completo, dotando al entorno de un hermoso solar hasta que años después se levanta un edificio. que para no perder la costumbre no aporta absolutamente nada ni arquitectónica ni artísticamente hablando...


Para más inri, ese "mamarrachada" que alegaba el Ayuntamiento de la línea de alzado de la calle, no la vemos aplicada en el nuevo edificio por lo que ya podemos deducir llana y claramente cual era el fin y que es lo que se buscaba. Este mal sueño se sigue repitiendo una y otra vez en Sevilla, sea cual sea el color político de nuestro consistorio, por lo que he llegado a la conclusión de que el sevillano no quiere a Sevilla ni ha su historia, y que esto solo puede ir a peor. El único consuelo de "tonto" que me queda, es que yo no estaré ya aquí para verlo.

ABC
Juana Martinez Cid
Antonio Lombardo Corcuera

miércoles, 13 de septiembre de 2017

¡Confirmado!, Triana se autodestruye

Los lectores más asiduos al pasado de Sevilla saben lo crítico que somos con las entidades públicas que maltratan el patrimonio sevillano, es más, somos un portal totalmente apolítico, pero sabemos que lo publico antes y ahora, pierde pie con la liquidez económica que aporta una concejalía de urbanismo trabajando 24 horas los 365 días del año. Pero también sabéis que no nos casamos con nadie, y si tenemos que criticar la actuación o influencia de una entidad privada en detrimento del patrimonio sevillano, ya sean monumentos, casas, calles, pues también lo hacemos, y valga como ejemplo el que ahora les presento...


Creo que fotografías que nos presenten estampas tan bonitas como esta hay pocas o muy pocas. Estamos en la Calle San Jacinto esquina con Calle (callejon), Juan Romero...


Encontrar esta calle como tal es imposible hoy en día, pues su odónimo cambió en 1999, y ahora está rotulada como Calle Cristo de las Penas. Para quien no lo sepa, Juan Romero era un gitano de Triana que triunfó en el arte de la tauromaquia y se ganó a pulso, sangre y arte una calle con su propio nombre,porque si algo había antaño en Triana eran cigarreras y toreros...


Las cigarreras de las que hablamos también aparecen en la fotografía ataviadas con sus mantoncillos y sus trajes largos, seguramente camino del embarcadero de la Calle Betis...


Donde una barca las cruzaba hasta el muelle que se hiciera para el Duque de Montpensier junto a la Torre del Oro, posteriormente cruzarían por los jardines del Cristina para bajar por la Calle San Fernando hasta la Fábrica...


La casa que aparece en la fotografía no tiene desperdicio, solo viendo la calidad de los herrajes en ventanas y balcones dan ganas de llorar sabiendo que ha desaparecido. Observen con detalle el balcón de la esquina y el cierre del mismo, es increíble la riqueza de elementos y filigranas que se derrochó en la hechura de esos herrajes...


Bien, como la naturaleza que el presente nos cuenta, sabemos que la casa desapareció, bueno, la casa y la calle entera, pues todo lo que vemos en la actualidad si paseamos por San Jacinto es relativamente reciente considerando la fecha en la que pudo haber sido construida la casa que hoy nos ocupa...


Bien, he querido dejar para lo último mi opinión, la opinión que ha dado titulo a este articulo, "¡Confirmado!, Triana se autodestruye". Tenemos a los organismos públicos que en mayor medida no tienen interés alguno por conservar o recuperar el patrimonio de Sevilla, y en este caso el de Triana, pues a dia de hoy seguimos viendo atrocidades urbanísticas en los pocos corrales de vecinos que nos quedan y en algunas casas como en las de la Calle Castilla, pero también son responsables los propios trianeros de borrar su historia. Hay una controversia latente en esta ciudad por el debate de la sacralización de las calles, algunas veces arropada en la Ley de Memoria Histórica y otras, y lo digo sin pelos en la lengua por puro egoísmo, y a colación os planteo esta pregunta, ¿es necesario que Triana, y una Hermandad de Triana, borren de un plumazo el nombre de un trianero como fue Juan Romero, gitano luchador de su época, en pos de poner el nombre de su titular a una calle que está a cinco metros escasos de su capilla?, de la historia de esa calle tan solo nos quedaba el nombre, todo lo demás ya había desaparecido. Yo sinceramente no le veo sentido ni justificación alguna a esta acción, y por supuesto no aporta nada a Triana, su historia y a los propios trianeros.
Por favor, un poco de cordura, y nunca mejor dicho "no desvistamos un santo para vestir otro", todo tiene cabida y medida, pero siempre intentando que la máxima no sea olvidar quienes somos y de dónde venimos, en definitiva no borremos nuestra propia historia.

Julio Moreno Parra
Antonio Caro Lopez

viernes, 1 de septiembre de 2017

El desaparecido Claustro del Convento de San Pablo

Hay cosas que Sevilla, por vergüenza o por naturaleza, las borra de su memoria sin dejar rastro, sin ni siquiera plantearse por un momento si estaban bien o si estaban mal, y sobre todo con un interés nulo a que su pasado llegue a generaciones venidera. No pasa nada, para eso estoy yo aqui, con mas ganas que medios, con más ilusión que ayuda pero dispuesto a dejar un humilde legado de la memoria para que nuestros hijos, nietos y bisnietos sepan lo que se le hizo a esta bendita ciudad y de lo que se les privó de disfrute y admiración sin remordimiento alguno.
Hoy vamos a tratar uno de esos temas olvidados, borrados de la memoria, el desaparecido Claustro del Convento de San Pablo...


Bien, refrescando un poco la memoria de nuestros lectores, ya hicimos con anterioridad algunos artículos relacionados con el Convento, como por ejemplo la desaparecida Calle Magdalena o el derribado Compás...


Pero hoy vamos a centrarnos solo en el Claustro, que ocuparía el total de lo que hoy es el Hotel Colón, ya saben, ese hotel enorme que está justo en la parte trasera de la Iglesia de la Magdalena, y que ocupa el comienzo de la Calle Canalejas...


El claustro estaba divididos en dos parte muy concretas, según vemos la imagen, la parte izquierda que daba a la Calle Bailén, eran las habitaciones del Convento, y del centro hacia la derecha era el enorme y bellísimo patio interior...


El derribo comenzó a finales de 1956, terminandose por completo a mediados de 1957, pero el Claustro estaba sentenciado de muerte medio siglo antes, concretamente en 1906 que fue cuando un tremendo incendio destrozó el 90% de las cubiertas...


La fotografía tiene miga, si prestan atención verán varios detalles interesantes, además de la valentía de los bomberos subidos en esas desvencijada cubierta, tenemos al fondo la espadaña del Convento de la Merced...


Este incendio no solo se llevó por delante las cubiertas del Claustro, sino que también devoró, y cito textualmente como lo describen los técnicos la época, "el mejor artesonado catalogado en la ciudad de Sevilla"...


Observen la escalera de acceso a la parte superior del Claustro y las dependencias, está en estado ruinoso y aun asi me parece una maravilla impresionante. Por desgracia nada se recuperó o restauró y todo fue demolido posteriormente. Ahora sigamos con la zona del Patio interior, les mostraré algunos detalles de las arcadas y los elementos decorativos del mismo...


Como podemos observar en las imágenes, algunas partes como ventanas y arcos aporticados, aparecen tapiados pues el claustro no se encontraba en pie al completo y parte de la zona había desaparecido por lo que estaba completamente abierto a la calle y era obra de un expolio continuado...


Si hacemos un pequeño fotomontaje, podemos hacernos una breve idea de cómo sería este hermoso Claustro y sus dimensiones...


Por mas que lo intento, no logro a comprender cómo se produjo tal atrocidad, y como siempre es la misma excusa en todos los informes, "estado ruinoso", cuando vemos de primera mano en las fotografías que el estado estructural meses antes de su derribo era perfecto y no se aprecian grietas ni fisuras que comprometieran su estabilidad...


En fin, lo que sí está claro es que a día de hoy, tenemos un inmenso hotel en su lugar, la Iglesia que lo acompañaba cada dia con mas humedades, los ricos frescos de la iglesia desapareciendo a pasos agigantados y aquí nadie hace nada. Dejando de lado si es o no un templo cristiano o de culto, no podemos consentir que la riqueza artística que aún contiene se siga destruyendo por la pasividad de una ciudad, porque al final, vamos a resumir el arte a lo que nos quede en los museos, todo lo demas se habrá perdido.

ABC
Fototeca de Bilbao
Universidad de Sevilla
Fototeca Municipal de Sevilla
Ana María Lopez Moreira

miércoles, 23 de agosto de 2017

Los camilleros de la Santa Caridad

En Sevilla, que tenemos la memoria muy volátil y selectiva, se nos ha olvidado con el paso de los años, no hace falta que sean siglos, oficios y personajes muy singulares que estuvieron en nuestras calles desde tiempos inmemoriales. Hace unos meses navegando por las redes sociales veo en un foro una fotografía que la etiquetaban con la leyenda de "repartidores de queso", aquí se las muestro...


La fotografía está tomada en la Calle Tetuán, a fondo pueden ver el cruce de la Calle Rioja, y debemos apuntar como detalle curioso el adoquinado del suelo y como se aprecia que aún estaba abierta al tráfico rodado y al tranvía...


A ver, no se si dan la impresión de ser repartidores de queso, y no les culpo en ningún momento de no saber lo que son porque nadie se ha encargado en nuestros colegios de explicarlo, ni en nuestros libros de historia de ilustrarlo...


Yo humildemente desde esta pagina que la quiero como si de un hijo se tratara, os explicaré qué son exactamente. Estos señores recorrieron durante más de 350 años las calles de Sevilla recogiendo enfermos y vagabundos para llevarlos a que recibiesen asistencia al hospicio de la Santa Caridad, son por tanto camilleros del Hospital de la Santa caridad, que fundara 1578 Miguel de Mañara...


Este filántropo, que para mi ya debía haber sido nombrado santo hace muchos años, dedicó toda su fortuna y vida en la construcción y manutención de un hospital que acogiera a los enfermos y desvalidos, además de a los presos condenados a muerte para darles posteriormente santa sepultura...


En un principio el proyecto nació como hospicio de vagabundos, los años, décadas y siglos fueron pasando, y ampliaron sobre tres naves de las antiguas atarazanas unas nuevas instalaciones donde habilitaron un hospital con quirófanos para cirugías menores y salas de recuperación.


Observen con mayor detenimiento la dureza la fotografía porque no tiene desperdicio alguno y puede que remueva alguna conciencia dormida...


Una vez terminada la Guerra Civil, la imagen de estos camilleros desaparecieron de nuestras calles, y no se muy bien porque, también se borró de nuestra historia y del ecosistema sevillano que durante más de 350 años sobrevivió en gran parte gracias a la labor de estos señores.
Me parece perfecto  que los colegios e institutos se enseñe quienes eran los aztecas, los vikingos, Kennedy y Platón, pero creo que habría que dedicar aunque fuera solo un capítulo a la historia de la ciudad en la que vivimos, porque si no sabemos de dónde venimos y que es Sevilla, jamás la cuidaremos y apreciaremos como se merece.

Y no podemos cerrar el artículo de hoy sin recordar con todo cariño a nuestro capataz Miguel Loreto Bejarano, fallecido hace pocas semanas en el Hospital de la Santa Caridad, donde paso sus últimos meses de vida...


"Ampliamos"

Este artículo ha tenido una gran repercusión entre nuestros lectores, desenterrando del recuerdo vivencias y conocimientos sobre los Camilleros de la Santa Caridad. Dejemos aquí testimonio de algunos de ellos y por supuesto agradecemos su generosidad por compartirlos con el resto de sevillanos:

Rafael Fernández Marquéz:

"Aún es posible ver a estos camilleros aunque en su otro cometido de portar los cadáveres en los entierros. Esta indumentaria se usa en los sepelios de los hermanos de la Santa Caridad, abren el cortejo portando cruz y faroles. Llevan el babilón recogido con un cinto de cuero y el sombrero que, al menos las dos veces que los he visto, no se quitan al entrar en la capilla; no sé si por privilegio o, simplemente, por incapacidad mecánica al ir ocupadas las manos. 
Te recomiendo, si no lo has hecho, asistir a uno de estos sepelios el rito es precioso de ver."

Inma Linared:

''No solo salían ellos ya que los hermanos de la  Caridad iban con ellos rezando. Llevaban en la mano una limosnera. sus trajes eran azules y sombrero azul y cordón rojo y llevaban unas correas negras. No solo pedían para el entierro de los ancianos sino para los hermanos también. Eran sus normas. También he visto los coches fúnebres de caballos todo negro y caballos con penachos negros"

Virginia Torres Linares:

"Y además cuando iban pidiendo por el barrio, iban diciendo una limosna por el amor de Dios para enterrar a este pobre de la Santa Caridad...lo se porque también yo también en el Arenal, frente a ella."

ABC
Jose Antonio Lopera Morene

sábado, 19 de agosto de 2017

El tapón de la Expo

El pasado de Sevilla también se quiere sumar al homenaje del aniversario de la Expo del 92, y para ello hemos preparado este interesante articulo "expres", el tapón de la Expo, o así es como el diario ABC calificó en 1989 a nuestro querido y añorado "Tapón de Chapinas"...


Este gran "tapón" de tierra no era otra cosa sino la unión de dos orillas mediante un relleno artificial, que se creó para descongestionar la salida de Sevilla hacia Huelva, y que entre otras cosas también albergó las instalaciones deportivas de Chapinas...


Para los de cabellera plateada, nos da bastante pena recordar estas imágenes, es bastante triste ver el estado en el que se encontraba la pista de atletismo y la piscina totalmente desecada, ¡¡¡cuantos y cuantos ratos de deporte y ocio allí vividos!!!...


Como vemos en la fotografía, en 1989 las obras de la Expo estaban ya a todo trapo, tanto es así que podemos apreciar perfectamente los distintos movimientos de tierra junto al Monasterio de la Cartuja, y la recién instalada pasarela que conectará Torneo con la Isla a la altura del Jardín Botánico...


Solo viendo esta fotografía, nos podemos hacer una breve idea del trabajo ingente que se realizó para hacer realidad la Exposición de 1992, los millones de metros cúbicos de tierra removidos, los millones de hormigón vertidos y el gran cambio urbanístico y tecnológico que supuso para la ciudad...


Hoy en día pienso que el 99,9% recuerda la Expo del 92 con gran cariño y con recuerdos familiares muy especiales vividos en ella, por lo que me siento muy afortunado por haberla vivido y sentido.

ABC
Nuria Mayoral Garcia

sábado, 12 de agosto de 2017

La Avenida de la Borbolla...¡sin Borbolla!

Hoy vamos a tratar uno de los lugares más románticos que tuvo Sevilla, y aunque no vamos a profundizar en tecnicismos, si vamos a rescatar algunos de las Villas que se perdieron en la Avenida de la Borbolla...


Todo este entramado de Villas nace en torno a los años 20, en los terrenos de la Huerta de Zambrano. La Avenida toma el nombre del político sevillano Pedro Rodríguez de la Borbolla Amoscótegui de Saavedra. En ella trabajaron los arquitectos más importantes de la generación del 29 como Aníbal González, Juan Talavera o Pedro Fernández de Heredia. En esta parte de la ciudad la piqueta cogió empacho, tanto es así que lo primero que nos llama la atención es la Villa que hace esquina en la Calle Felipe II...


El empacho de derribos vino en dos fases, la primera a finales de los años 60 cuando al Ayuntamiento y a los organismos públicos le dieron por instalar sus edificios en los solares que ocupaban la Villas, y la segunda época llegó en los 80 cuando cayeron en la cuenta de que donde había una Villa de dos plantas podía construirse perfectamente un mamotreto de pisos que dejaba un buen dinero. Tenemos que señalar que ha día de hoy, Mayo de 2017, ninguna de las edificaciones supervivientes a la piqueta consta de protección patrimonial o histórica, por lo que esto lamentablemente todavía no ha acabado.
Bien, seguimos con nuestro paseo por el pasado, y ahora nos fijamos con mas detenimiento en una nueva panorámica...


Impresionante, ¿verdad?. es increíble pensar que todo esto se pueda perder pero es así de cierto, es más, de la fotografía que contemplamos el 45% de las Villas que observamos ya han desaparecido arrasadas bajo la piqueta...


Siendo reemplazado cada edificio por otro que no se puede ni calificar de mamotreto, tiene que haber un calificativo inferior, pero es que ni lo conozco. Por derribar, han derribado hasta la casa del señor que le dio nombre a esta Avenida, la casa de Don Pedro Rodríguez de la Borbolla...


La casa fue diseñada nada mas y nada menos que por Aníbal González y para mas inri era la única Villa Modernista de toda la acera...


Se levantó en 1914 y se derribó en 1968 por lo que solo disfrutamos de ella 54 escasos años, algo inadmisible e incomprensible, pues el valor artístico de la misma la hacía clara merecedora de haber sido conservada...


Pero es que no queda ahí la cosa, porque si algo sabe esta ciudad es borrar todo su pasado y dejarlo echo una caricatura. Si van ustedes paseando por la acera frente a la que estaba la Villa de la que le estamos hablando, verán un pedestal de mármol destrozado...


Pues bien, ese pedestal era el que sostenía un hermoso letrero que señalizaba el nombre del la Avenida, "Avenida de la Borbolla"...


Y que ha desaparecido con el paso de los años dejando nuestro querido Ayuntamiento tan solo el pedestal que lo sostenía a modo de banco-turístico para que el "guiri" de turno se siente en él mientras se come su helado de turrón mirando al Parque de María Luisa, vamos que del pobre político Don Pedro no ha quedado ni el nombre, bueno tan solo el Google Maps, porque físicamente en el lugar se lo han cargado absolutamente todo...


Yo creo que ni queriendo se puede hacer peor en esta ciudad, bueno sí, derribando y derribando mas edificios y construyendo mamotretos horrorosos en sus solares...


Y sí, ya habrán caído en la cuenta de que la Villa que estaba junto a la que construyó Aníbal González, también fue pasto de la piqueta, y ojito con lo que nos plantaron en su lugar, porque esto hiere a la sensibilidad y creo que no tienen tratamiento de cura...


Pienso que si no han seguido derribando es porque los dueños de los inmuebles no les hará falta liquidez y porque, gracias a Dios, explotó la maldita burbuja inmobiliaria ya que casi con toda seguridad esto hubiera seguido cayendo como si fueran fichas de dominó.

Fototeca de Sevilla
María Cuevas Moreno 


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