sábado, 28 de enero de 2017

Antes los urbanistas, ahora las franquicias

Hasta hace apenas 10 años, podíamos decir claramente que el primer enemigo de sevilla era sin duda un urbanistas...


Un urbanista era capaz por si solo de decidir si una avenida entera debía ser o no derribada, o que calle debía sobrevivir a un ensanche...


Como ya hemos dicho, muy a nuestro pesar, lo que está poniendo en pleno siglo XXI, el caserío de nuestra ciudad son las franquicias de comida. Vamos a poner como ejemplo el edificio de la fotografía con la que hemos empezado este artículo...


Estamos buceando en el pasado de un lugar muy concreto, la esquina de la Avenida de la Constitución con la Calle Garcia de Vinuesa...




Esquina comercial por excelencia, con un tránsito peatonal privilegiado, ha sido durante años, un lugar de encuentro para muchos sevillanos, antes con el añorado "farero" y hasta hace poco con el Horno de San Buenaventura...



El problema no vino con el derribo del edificio de la esquina, donde se encontraba El Faro...




Ese edificio vivió su última década en un total estado de ababdono y ruina, sumado a que su valor arquitectónico no era muy alto...


Lo lamentable es que, para el edificio que después albergaría el Horno de San Buenaventura, se derribaron además las otras dos casas aledañas, que si eran relevantes pues tenían un valor arquitectónico importante...


Como todos sabemos, el Horno entró este año pasado en concurso de acreedores, y perdió la propiedad del local, el cual ha sido adquirido por una importante multinacional americana de comida rápida, sí, otra más en menos de 200 metros.
Estas franquicias destrozan por completo los edificios que toman, véase la Campana o la casa que Foster ha desmembrado en la Calle San Fernando.
Nuestro patrimonio se va a pique y don dinero puede con todo, hasta con las conciencias.

ABC
Marua Zacre Tovirio

3 comentarios:

mari carmen garcia franconetti dijo...

¡Cuánta verdad encierra tus entradas! Son muy didácticas, objetivas y rigurosas. La sevillanía tiene que saber todo esto, para que al igual que se manifiestan por cualquier otra causa, lo hagan también porque no nos quedemos sin Patrimonio y, en parte, sin historia.
No me cansaré de respaldar estos asuntos de interés y valor para Sevilla.
Me viene a la memoria el Café París, una joya arquitectónica que había en La Campana...

Mira, te diré que en Cádiz la normativa municipal tiene PROHÍBIDO, derribar las fachadas que tengan la piedra ostionera, o cualquier edificio de interés. Se respeta el ARTE, y las señas de identidad de la ciudad. ¿ Muestras? A montones: El reciente reformado Marcado Central de Abastos, mi casa, (que tuvimos que venderla), está tal cual que cuando teníamos aún mucho comercio con ultramar, principio del siglo XIX y que tengo una entrada en mi blog de ella y podréis ver. Por dentro está reformanda, pero la fachada es de su época, bien cuidada, por supuesto, pero con su sello gaditano
¡Si no lo digo me pongo malita!
Perdona, me he extendido, pero tenía que decirlo.
Muchas gracias por tus trabajos.
Un abrazo.

el pasado de sevilla dijo...

Buen comentario Maria, cadiz es una gozada para los sentidos,y una cápsula del tiempo como bien dices.

Un abrazo y encantado de leerte.

lescosura dijo...

Hola y buenos días,

Me ha encantado ver estas fotos pues su historia me afecta directamente, ya que mis abuelos vivían en esa misma manzana pero en el lado contrario, en la calle Federico Sánchez Bedoya, y su casa fue una de las derribadas en la historia que comento a continuación. Por entonces yo era muy joven (ahora tengo 62) pero me acuerdo muy bien de aquel hecho, y os juro que la casa de mis abuelos era una casa decimonónica preciosa, aunque esté feo que yo lo diga.

Esa manzana, entre García de Vinuesa y Sánchez Bedoya, se derribó casi por completo entre 1970 y 1972 y sólo se salvaron Casa Morales y un par de casas de la calle Cristóbal de Castillejo, así que nada de lo que se ve en la foto (la de El Faro) existe desde hace más de cuarenta años. Puedo aseguraros que la orden de expropiación y derribo no la dio ninguna franquicia alimentaria sino el Excmo. Ayuntamiento de Sevilla de esos años, siendo el motivo alinear esa manzana con el resto de la Avenida. En efecto, esa manzana “avanzaba” un par de metros en dirección catedral y en alguna de las fotos que habéis puesto se medio adivina.

Entre los comercios de la manzana derribada recuerdo una pastelería llamada “La Rosa de Oro”, y en la esquina con García de Vinuesa (donde aparece El Faro, nombre que yo no recuerdo), en los últimos años estaba una pequeña cafetería en forma de tubo de la cadena Catunambú, curiosamente a escasos 50 metros de otra de la misma cadena, en el mismo lado de la acera en dirección Ayuntamiento donde hoy está un Café de Indias.

Nada más, muchas gracias y perdón por el rollazo. Ánimo y a seguir con vuestra preciosa labor.