De baluarte de la Fe, a kiosco de prensa

Sevilla está acostumbrada o mal acostumbrada a maltratar su historia, y de eso entiende y mucho nuestra siguiente invitada, la Cruz de la Cerrajería...


Su historia nace nada más y nada menos en el siglo XVII, concretamente en el cruce o plazuela que se conformaba en el cruce de la Calle Sierpes con la Calle Rioja, antaño Dueñas,  siendo la primitiva de madera. Como curiosidad cabe destacar que la actual, estaba policromada y eran variados y llamativos los colores que la adornaban. Por otro lado, yo,  más que la de La Cerrajería la llamaría la viajera, pues aunque pensemos que solo fue desmontada de su lugar originar una sola vez, esta es su verdadera cronología de vaivenes...

-1692 se retira la de madera y se coloca la de herraje.
-1729 se traslada al desaparecido Convento de Consolación, de la Calle Rioja.
-1734 vuelve a la plazuela de Cerrajería a petición vecinal, para que obrara contra la sequía que azotaba la ciudad en aquél año.
-1796 se vuelve a quitar...
-1800 se vuelve a poner...
-1816 se vuelve a quitar para la visita de los nobles de Brasil.
-1818 se vuelve a colocar a petición vecinal...
-1840 se vuelve a retirar por estorbar al tránsito de carros y por los enfrentamientos entre vecinos y comerciantes que amarraban a ella sus bestias.

La Cruz es desmontada esta última vez, sin saber que ya nunca más retornaría a su barrio, pues es llevada al Museo Provincial...


Cuatros años más tarde, 1844, es cuando comienza una odisea de litigios, desmanes políticos y total desaprensión que enturbian por completo el final de la historia de la Cruz de la Cerrajería...


Los vecinos pedían su regreso al lugar original, pero toda súplica cae en saco roto. En 1919 Don Luis Montoto pide su recolocación en los Jardines de Catalina de Ribera a lo que se niega rotundamente el Museo Provincial. Luis Montoto no ceja en el empeño y sigue buscando una solución que saque la Cruz Museo, porque pensaba que era la única forma de que se restaurarse y se repusiera del lamentable estado en que se encontraba, hasta que en 1918 consigue el beneplácito del Ayuntamiento y es trasladada a la Plaza de Santa Cruz...



Resulta paradójico que, la que es considerada la obra cumbre de la forja sevillana, recibiera como trato una vida de jarrón florero, y que por ende estemos disfrutando en nuestros días de un hermoso kiosco de prensa en su emplazamiento original, pero así es Sevilla y así entierra su historia...


*Corrección de la ubicación de la cruz, gracias a nuestra lectora Mari Carmen Gomez Mendez, quien acertadamente ha sabido aclarar, que el emplazamiento real del monuemento era el del cruce de la Calle Rioja con la Calle Sierpes.


ABC
METIS conservación y restauración