domingo, 29 de abril de 2018

El romanticismo perdido de las marquesinas de madera

Pasear por Sevilla es bonito, eso no se puede negar, las pasamos canutas en verano para encontrar una sombra, una fuente, y un banco cómodo para descansar...pero es bonito. Pero lo cierto y verdad, es que si miramos esas fotografías antiguas donde vemos esos escaparates de madera con esas marquesinas en caoba con letreros en cristal, pues envidiamos ese romanticismo perdido que mostraban esos comercios en sus fachadas y escaparates. Para el que aun no entienda esto que estoy contando, voy a ponerle dos ejemplos en dos zonas diferente de la ciudad, la primera en la embocadura de la Calle Cuna con la Plaza del Salvador...


Esta fotografía me tiene enamorado desde la primera vez que la vi, pues me llama poderosamente los vestidos de la la mujer y su hija que aparecen en primer plano, y como la señora esta mirando fijamente al fotógrafo en el preciso momento que dispara la cámara...


He deducido, con probabilidad a equivocarme, de que la imagen capta un momento de la Semana Santa Sevillana, tal vez Viernes Santo por la mantilla y la peina de la señora, el niño que esta tras ella vestido de marinerito o su hija vestida tan elegantemente con ese tocado sobre la cabeza, demás de  por la pila de sillas que vemos en la parte derecha de la imagen, que tal vez fueran parte de ese parte oficial que se disponía en la Plaza para ver el transcurrir de las hermandades...


Ahora les voy a pedir que se fijen en los escaparates de los comercios y las marquesinas, sin duda un trabajo muy hermoso de ebanistería y pintura que daban ese romanticismo del que les hablo a estas calles...


Hoy en día el aspecto actual de la calle ha cambiado mucho, por no decir totalmente, y es que aunque se conserva gran parte del caserío que vemos en la fotografía, hemos perdido la elegancia de los comercios, la vistosidad de sus marquesinas y sobre todo ese romanticismo que le daba un plus o toque extra de calidad a lo que dentro del local te iban a vender...


Ahora nos vamos a marchar a otro punto de la ciudad, aunque esta muy cerquita de este anterior que hemos estado conociendo, concretamente nos marchamos hasta la Plaza del Pan, hoy de Jesús de la Pasión...


He visto esta fotografía coloreada y os aseguro que es una gozada para los sentidos, es una pena que en blanco y negro no ofrezca tanta variedad de matices. Aquí observamos de nuevo el detalle de las marquesinas y los escaparates, y vemos como algunos guarda una cierta inclinación en angulo de 45 grados para ser mas cómodos y legibles al viandante...


Otro detalle a destacar y que se suma a la cantidad de carros que vemos en ese cruce con la Cuesta del Rosario, es la estrechez tan aguda que vemos en dicha calle cuando va subiendo hacia la Plaza de la Pescadería...


Esta zona también ha cambiado por completo con el paso de los años, y hoy presenta una imagen diferente de mas amplitud y sobriedad, ademas de que se ha perdido parte importante del caserio que vemos en la imagen...


Hoy en día solo tenemos algunas de estas marquesinas en comercios centenarios que han sobrevivido hasta nuestros días, como pudiera ser la Confitería La Campana o alguna tienda de abanicos y souvenirs en la Calle Sierpes.

domingo, 15 de abril de 2018

Vámonos pa la Feria, cariño mío...

Como dice aquella sevillana, "vamonos pa la Feria, cariño mío...", y allá que nos vamos, pero a la antigua Feria del Prado de San Sebastián...


Qué fotografía más entrañable, ¿verdad?, eran otros tiempos donde la Feria era de Sevilla y de los sevillanos, y donde todo era más sencillo sin tanta invitación ni tanto carnet. 
Como curiosidad podemos destacar de la fotografía  lo que se ve de fondo, pues estamos a comienzo de los años 60 y se están terminando de edificar las viviendas de los conductores de autobuses de la Estación del Prado, además de los pisos residenciales que vemos a la derecha de la imagen...


El resto de la historia ya la conocemos, la Feria pasó a ser de los turistas y las empresas, y como toda fiesta en Sevilla acabo por masificarse, por lo que fue trasladada a los Remedios. Por otro lado, y como tampoco podía ser de otra forma, los adoquines del Prado de San Sebastián acabaron sepultados bajo el alquitrán, demostrando una vez más el poco aprecio que tenemos por la piel de Sevilla...


Todocolección
Andres Lopez Garcia

sábado, 7 de abril de 2018

La antigua Calle Colcheros, hoy desaparecida Calle Tetuán

El titulo del articulo de hoy imagnino que ya les habrá puesto en alerta, "¿pero que diantres dice este de desaparecida Calle Tetuán?", yo solo le responderé con esta fotografía...


Que maravilla, ¿verdad?. Estamos ante la que antaño se conocía como Calle Colcheros, concretamente hasta 1868, que fue cuando de nuevo se rotuló bajo el nombre de Calle Tetuán.
Debo de reconocerles que en un principio no la reconocí, y no fue por los adoquines, ni por el tranvía, ni tan siquiera por el acerado, sino porque el 89% de los edificios que están viendo en la imagen han desaparecido total o parcialmente.
Una vez que la reconocí y la ubique en su estado actual, hubo un edificio que me desconcertó por completo, es concretamente el primero que vemos a la derecha de la imagen...


Al fijarme en las molduras de las ventanas, me quedé bastante extrañado, pues esas molduras las podíamos encontrar hoy en día todavía visibles, pero no en ese lado de la calle, sino en el lado contrario, en la parte izquierda...


Tampoco tarde mucho en caer en la cuenta de que es lo que no me terminaba de encajar, pues internet nos facilita movernos por cualquier parte del planeta con tan solo un click, y al ampliar la perspectiva resolví la duda...


La realidad es que el comienzo de ese tramo lo forman dos edificios gemelos, pero con la salvedad de que en la fotografía antigua, el de la derecha aún conservaba las molduras de las ventanas, y en la actualidad tan solo lo conserva el edificio gemelo de la izquierda, de ahí mis dudas...


Por último, antes de terminar el articulo  recordemos grandes edificios que han desaparecido de esta calle bajo la dureza de la piqueta, como pudieran ser el Teatro San Fernando o aquel hermoso edificio de balcones acristalados que hacía esquina con la Calle Jovellanos. Ojala que en la próxima manita de pintura que le den al edificio que hoy nos ha puesto en "solfa", Patrimonio les dé un toque y les obligue a reponer las molduras perdidas de la fachada y devolverle con ello parte de su aspecto original, completando así perfectamente el conjunto con su edificio gemelo.

Miguel Angel Rivero Rodriguez
Jose antonio Moreno Caballa

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